lunes, octubre 25, 2004

Un norteño estaba en su mejor ronquido, cuando suena el teléfono a las

3 de la madrugada...

-Si, bueno!...

-¿Licenciado? Habla Arístides, el capataz de su hacienda.

-Hola Arístides, ¿pasó alguna cosa grave?

No, nada Licenciado, sólo le quería avisar que ¡su lorito se murió!

¿Mi lorito? ¿Aquel que ganó el concurso el mes pasado?

-Sí patrón, ese mismo!

-¡Pero, qué lástima! Yo había pagado una pequeña fortuna por él.

-Pero... ¿y de qué murió?

-Comió carne podrida.

¿Carne podrida? ¿Y quién le dio carne podrida?

-Nadie Licenciado, él se la comió de uno de los caballos que estaban
muertos.

-¿Caballos? ¿Qué caballos?

-Dos de sus caballos pura sangre. Ellos murieron de cansancio, por
acarrear el tanque de agua.

¿Y por qué acarreaban el tanque de agua?

-¡Para apagar el fuego!

¿Fuego? ¿Qué fuego? ¿Dónde?

-En su casa pues, patrón, una vela se cayó en la cortina y prendió
fuego a la casa.

¿Vela? pero...¿quién encendió una vela en mi casa si tiene
electricidad?

-Fue una de las velas del velorio...

-¿Velorio? ¡Cuál velorio?

-Si, el velorio de su mamá. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo
le metí un plomazo pensando que era un ladrón y
pues se murió...

¡¡¡Nooooooooooooo Mames Güey!!! eres un imbécil, te voy a reventar
idiota........ No puede ser...!!!

-¡Yaaaa, ya patrón...¡Tanto escándalo por un pinche lorito!